LA ALEGRÍA DE TODA LA FAMILIA

  • Es estar con muchos hermanos celebrando muchas cosas, cuatrocientos años de cosas.
  • Es leer juntos la Palabra de Dios con los ojos de Calasanz, bendiciendo a los más pequeños, aprendiendo a ser pequeños.
  • Es cantar juntos la bondad del Señor con cada uno de los que hemos compartido años de camino escolapio.
  • Es recordar lo mucho que hacemos y lo mucho que nos queda por hacer.
  • Es montar nuevos proyectos entre los más sencillos, para que un día no haya más proyectos y simplemente no hagamos falta.
  • Es brindar por otros 400 años en fidelidad creativa, en comunidad convocante, en trabajo de esclavo con alma libre y liberadora.
  • Es sentir a Cristo “cuando a ellos se lo hicisteis”, sabiendo que yo también quizá fui Cristo para otro no cuando ayudé sino cuando me ayudaron.
  • Es enamorar jóvenes para prometerlo todo, y acompañarlos para ser arrastrado por su ilusión y no caer en desencantos ni canonjías.
  • Es entrar en el movimiento que otros impulsaron, para dar alguna que otra pedalada, y seguir juntos en avance de Reino.
  • Es comer de la confianza del hermano, y beber de la alegría de los niños.
  • Eso puede ser hoy Peralta de la Sal, Roma, tu cole o el mío. Fiesta que celebra la alegría de toda la familia. Por Calasanz. Por nosotros. Por ellos y ellas, que el lunes allí estarán, a la espera de la alegría.

Juan Carlos de la Riva

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¿A cuántas personas has ayudado hoy?

No puedo dejar de escribir, miserablemente quizá, sobre esta pregunta. Por pudor, no diré de quién la he sacado. Sólo diré que no me la hizo a mí, sino que fue una confesión de su propia intimidad. Una pregunta que hacía por la noche a la persona que, probablemente, más amó del mundo. ¡Qué gran pregunta! Sólo escucharla me ha impactado.

Efectivamente, día a día me encuentro con cientos de personas. Hoy lo he contado. Superan ampliamente la centena. A algunas las conozco, a otras las conozco muy poco, a otras las ignoro. Todas son personas. No me cabe la menor duda, aunque por desgracia no las trate como tales, con el respeto y dignidad que se merece cualquier persona. El anonimato, el cruzarme sin más por la calle con alguien, los otros conductores que por la mañana se dirigen al trabajo igual que yo y que coincidimos estos días en los atascos, mis mismos alumnos, de los cuales sé tan poco…, mis compañeros de trabajo, de los cuales sé tan poco…, mis amigos, que pasan desapercibidos en mi día a día por las ocupaciones, entregar y tareas… mi familia, que vive en ocasiones tan lejos… Cientos de personas con las que a diario trabo contacto, y que de vez en cuando pasan a ser relación. Ninguna persona se merece menos que una relación cordial.

Me asombró de la pregunta, y fue lo primero que pensé, que interrogase en plural. En ocasiones, con ayudar a una persona nos sentimos tan bien y tan satisfechos que llena una semana. Pero esta personas que hizo la pregunta, y aquel a quien tanto quería, son tan especiales que hablaban en plural. Y lo hacían con sencillez. ¿A cuántas personas has ayudado hoy?

Espectacular. Desbordante. Más que admiración, devoción.

Día a día, insisto, trato con cientos de personas. Jamás he pensado en tratar a alguien mal, no entra ni en mi lógica ni en mi corazón. Pero esta pregunta es de otra pasta. Es algo así como preguntarse, con la sencillez, y lo destaco porque aquí está la clave, de quien hacía la pregunta, significa entrega. No la “superioridad” de la ayuda que se da a otro, sino a quién te has entregado hoy, con quién has compartido tiempo y vida, hacia quién, y no hacia qué, están dirigidos tus esfuerzos. No hay mayor signo de humanidad que aquel que humaniza, que pone su persona en juego, en aquello que hace.

Pongo un ejemplo, del mundo que conozco que es la educación. ¿Cuántas veces un profesor entra en clase, para tratar con personas, con el deseo sencillo y contundente al mismo tiempo de ayudar, de servir, de eso que llamamos amar y mejorar al otro? ¿Cuántas veces, de las muchas oportunidades diarias que tengo, me cruzo con alguien en un “no lugar”, en un lugar “no concreto y esperado”, y tengo la oportunidad de mejorar el mundo? Efectivamente, con una sonrisa, con una palabra amable, con un gesto que nos relacione, que nos saque del anonimato de no eres nadie para mí y pase al eres, al ser, al reconocimiento del otro.

La pregunta es dura. La guardaré siempre con gratitud y agradecimiento.

Imagino un mundo en el que esta forma de relación se invirtiera y fuera posible la reciprocidad, la amistad entre unos y otros, la cordialidad más sincera, la compasión más extrema, la entrega más constante.

@josefer_juan

“Se valiente, la misión te espera”

Con motivo de la ordenación sacerdotal de nuestro hermano Freddy Araujo, le pedimos que nos redactara su testimonio vocacional que compartimos con todos.

Con profunda alegría por mi pronta ordenación como sacerdote de las Escuelas Pías, aspiro asumir el lema de DOMUND 2017 desde mi experiencia vocacional “¡Sé Valiente la misión te espera!..”

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Mi nombre es Freddy de Jesús Araujo A del Buen Pastor. Soy Religioso de la Orden de las Escuelas Pías, popularmente Escolapios. Nací en  los Andes Venezolanos en una pequeña comarca llamada el Corozo de la Parroquia San Roque de la Quebrada del Estado Trujillo donde se respira un ambiente de mucha religiosidad y tradiciones culturales  marcadas por la experiencia de la fe vivida en el hogar.

Mucha gente dice que los andinos somos gente buena, religiosa, trabajadora y con grandes convicciones. Puedo decir con elloque, desde muy niño inicié mis primeros pasos de la fe en un contexto religioso muy favorable, pertenecía al grupo de apostolado de la legión de María donde nos enseñaban a rezar, nos asignaban varios trabajos como visitar enfermos, ancianos, niños , rezar el rosario en familia, llevarle flores a la Virgen y visitar al Santísimo. A mi corta edad de siete años entendía todo esto como una pequeña misión.

ordenación fredy (10)Mis padrinos Ignacia y Francisco me fueron inculcando  el deseo de salir y visitar los hogares anunciando la Buena Noticia del Señor desde la ayuda a los más necesitados. Me decían cada obra de caridad son llaves que abren las puertas del cielo.

Quería tener muchas llaves para entrar allí y ser Santo como San Roque y San Benito. Puedo afirmar que esta primera etapa de mi vida fue un proceso de siembra vocacional. A los 12 años sentí un primer llamado de Dios cuando vi las películas de Monseñor Romero y el Venerable Doctor José Gregorio Hernández. Ejemplos de vida entregada al servicio de los más pobres. Poco a poco esta inquietud se fue apagando y me costaba creer que Dios se atreviera a llamarme a mí al sacerdocio. Decidí alejarme un poco de lo que sentía hasta llegar al punto de no querer participar en la misa;  recuerdo que mi mamá los domingos en la mañana casi me obligaba a levantarme para acompañarla a la misa de siete. Me levantaba con pereza y la acompañaba.

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A los trece años me enamoré de María Isabel, la cual me fue motivando a participar nuevamente de la legión de María y como catequista de primera comunión. Mi motivación por la misa de siete cambió y ahora era yo quien apuraba a mi mamá para ir a la misa con el interés de ver a María Isabel. Y así fui viviendo esta etapa tan bonita de mi vida donde al llegar a los 13 años sentía profundamente en mi corazón que debía dedicarme a la formación de los niños en la fe, al trabajo de la caridad y la vida familiar.

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Por esta época se ordenó de sacerdote un primo llamado Jesús Barrios que había estado en varios seminarios pero sin poder alcanzar sus sueños hHasta que un día por sorpresa de todos nos enteramos que estaba terminado sus estudios y pronto sería ordenado. El testimonio de mi primo me impulso a reconocer que realmente Dios tenía una llamada para mí. Y fue cuando dije quiero ser misionero al igual que el Padre Salesiano  Isaías Torres que se encontraba en Kenia (África) en una misión. Este gran testimonio de vida marco el inicio de una fuerte inquietud que se manifestaba en el deseo de trabajar en la pastoral infantil, juvenil y de los ancianos.

En medio de un proceso de muchas preguntas acerca de la vocación encontré algunas respuestas a través de la lectura y oración con los de los evangelios. La Señora Cristina Álvarez, -una amiga de la comunidad- nos enseñó a valorar los evangelios como lugar para encontrar la voluntad de Dios. Empecé a  comprender que la misión que Dios me pedía realizar era más grande de lo que yo creía entender. Fue así como un día en una conversación con un amigo llamado Dimas me comentó que había conocido a unos Padres llamados “Escolapios” que se dedicaban a la educación y  misionaban  entre los más pobres y además vivían en comunidad, eran alegres y muy trabajadores. Este testimonio me llamó mucho la atención y me gustó la idea de combinar el sacerdocio ministerial con la educación. Así fue como tome la iniciativa de llamar a la comunidad del Trompillo en Barquisimeto para obtener más información. Me atendió un Joven llamado Carlos Quintero  que estaba allí realizado una experiencia vocacional. A los 17 años inicie el proceso vocacional vía telefónica y con algunas visitas a mi casa por parte de Carlos y el Padre Omar Gutiérrez.

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En agosto de 2007 deje mi Comarca por primera vez y me adentré en la gran aventura de la vocación. Participe en un Campamento Vocacional con el P. Willians Costa y otros jóvenes que estaban como yo asustados y con muchas preguntas. Esta experiencia de trabajo en el Barrio el Trompillo con los niños y el testimonio de los escolapios Carlos Curiel, Omar Gutiérrez, Oscar García y Williams Costa, lograron dejar la convicción profunda de una llamada que ahora se hacía presente en mi vida y que ahora me tocaba responder con valentía, pasión y coraje.

El 24 de septiembre de 2007 dejé nuevamente a mis padres, hermanos, amigos y tierra para iniciar una experiencia de aspirantado en la casa de Baradida junto a José Luis Colmenares, Jesús Chivico, Ítalo Rafael, Ibrahim Pinto y los Padres Alfonso Olazabal y Willians Costa como maestro.

Hoy 6 de octubre de 2017  puedo afirmar que la experiencia de aspirandado me ayudó a consolidar una llamada tan profunda  y a fundar la bases de un proceso formativo integral que fui realizado en distintos lugares como Caracas, Colombia y Nicaragua.

La vida y obra de nuestro fundador San José de Calasanz la asumí como una vida capaz de experimentar el sentido de ser valiente para responder  a la llamada de Dios.

Ser escolapio en medio de mis hermanos de comunidad es una experiencia que me llena de esperanza y coraje principalmente a la hora de asumir los desafíos propios de cada  vocación.  A quienes lean este testimonio vocacional les pediría que asumieran en su corazón el lema de ¡Sé Valiente la misión te espera!  Que María Madre de las Escuela Pías nos siga acompañando con su maternal protección y bendiga a tantos niños que necesitan de un escolapio laico o religioso que pueda ayudarle a descubrir su interna inclinación.

José Alejandro Peña Montero, nuevo sacerdote escolapio

CIMG0079.JPGCon inmensa alegría hemos disfrutado de la Ordenación Presbiteral de José Alejandro Peña Montero de San José de Calasanz.

  • Hoy la Iglesia y las Escuelas Pías tienen un nuevo sacerdote escolapio para servir a Dios a través de la educación de niños y jóvenes de donde lo envíen.
  • José Alejandro se crecio en el Barrio La Loma de la Parroquia San José de Calasanz de Valencia. También estudio en la U.E. Obra Social San José de Calasanz egresando en la VI Promoción Técnico Medio en Comercio y Servicios Administrativos mención Informática. Ya con cierto tiempo en su inquietud vocación decide ingresar al seminario de las Escuelas Pías. En su experiencia de religioso lo va viviendo en Barquisimeto, Caracas, Bogotá, San José de Costa Rica, Valencia y ahora en Cuba.
  • Gracias José Alejandro por sí rotundo que le diste a Dios. Que sea el mismo que siga manteniendo la llama viva… y que Dios te bendiga. Ver más imágenes

 

Tenemos nuevo párroco en San José de Calasanz

  • CIMG0063.JPGDesde el 24 de septiembre el P. Oscar León (escolapio) es nuestro nuevo párroco en San José de Calasanz al sur Valencia. La toma de posesión de la parroquia fue presidida Mons. Reinaldo Del Prette (Arzobispo de Valencia) junto a los escolapios José Alejandro Peña, Jesús Pérez y toda la comunidad parroquial.
  • El P. Oscar León es de la comunidad de Luis Herrera, donde siendo adolescente fue catequista. En septiembre de 1999 ingresó al seminario de las Escuelas Pías, ha vivido su vocación religiosa y sacerdotal en las presencias escolapias de Caracas, Carora y Barquisimeto. Que Dios y la Virgen sigan fortaleciendo su vocación sacerdotal en la parroquia que le vio crecer
  • También agradecemos al P. Alberto Sola –enviado a la presencia escolapia de Barquisimeto- por su disponibilidad y entrega en los dos años que estuvo al frente de la comunidad parroquial; Que SaN José de Calasanz le siga guiando en esta nueva misión escolapia.

Educar, anunciar, transformar. Solemnidad de San José de Calasanz

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EDUCAR, ANUNCIAR, TRANSFORMAR – Solemnidad de San José de Calasanz – Fundador de las Escuelas Pías

A TODOS LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN
A LA FAMILIA CALASANCIA
A LAS FRATERNIDADES ESCOLAPIAS
A CUANTOS AMAN A CALASANZ
¡LA GRACIA Y LA PAZ DE DIOS, NUESTRO PADRE!

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, 25 de agosto de 2017, celebramos la solemnidad de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías y Padre de nuestra Familia Calasancia. Con profunda alegría, celebramos a Calasanz en el contexto del Año Jubilar que la Iglesia nos ha concedido y nos invita a vivir.
“Los niños y jóvenes necesitan que se les distribuya el pan de la piedad y de las letras, los pobres siguen llamándonos y convocándonos, la sociedad pide ser transformada de acuerdo con los valores del Evangelio, y la predicación de Jesús debe ser llevada a todos los pueblos y todas las naciones”.
Con estas palabras, el Papa Francisco nos invita a renovar nuestro compromiso con la misión escolapia y a continuar, día a día, dando lo mejor de nosotros mismos por el sueño de Calasanz.
Este, y no otro, queremos que sea nuestro mensaje de felicitación en este día de fiesta calasancia: renovemos nuestro compromiso con la misión, nuestra vocación educadora, nuestra identidad religiosa, nuestra búsqueda de fidelidad. Digamos nuevamente un SÍ confiado y comprometido con el extraordinario proyecto que Dios inspiró a Calasanz y que sigue cambiando la vida de tantos niños y jóvenes.
Desde Roma, desde la Casa de San José de Calasanz, vestida de fiesta y de acción de gracias a Dios, ¡FELIZ DÍA DE NUESTRO SANTO PADRE!
Que el Señor les bendiga y les sostenga en el camino, y les conceda vivir aquellas disposiciones que hicieron santo a Calasanz.

Roma, 25 de agosto de 2017, Año Jubilar Calasancio.
La Congregación General de las Escuelas Pías

Fuente: http://www.scolopi.org