¿A cuántas personas has ayudado hoy?

No puedo dejar de escribir, miserablemente quizá, sobre esta pregunta. Por pudor, no diré de quién la he sacado. Sólo diré que no me la hizo a mí, sino que fue una confesión de su propia intimidad. Una pregunta que hacía por la noche a la persona que, probablemente, más amó del mundo. ¡Qué gran pregunta! Sólo escucharla me ha impactado.

Efectivamente, día a día me encuentro con cientos de personas. Hoy lo he contado. Superan ampliamente la centena. A algunas las conozco, a otras las conozco muy poco, a otras las ignoro. Todas son personas. No me cabe la menor duda, aunque por desgracia no las trate como tales, con el respeto y dignidad que se merece cualquier persona. El anonimato, el cruzarme sin más por la calle con alguien, los otros conductores que por la mañana se dirigen al trabajo igual que yo y que coincidimos estos días en los atascos, mis mismos alumnos, de los cuales sé tan poco…, mis compañeros de trabajo, de los cuales sé tan poco…, mis amigos, que pasan desapercibidos en mi día a día por las ocupaciones, entregar y tareas… mi familia, que vive en ocasiones tan lejos… Cientos de personas con las que a diario trabo contacto, y que de vez en cuando pasan a ser relación. Ninguna persona se merece menos que una relación cordial.

Me asombró de la pregunta, y fue lo primero que pensé, que interrogase en plural. En ocasiones, con ayudar a una persona nos sentimos tan bien y tan satisfechos que llena una semana. Pero esta personas que hizo la pregunta, y aquel a quien tanto quería, son tan especiales que hablaban en plural. Y lo hacían con sencillez. ¿A cuántas personas has ayudado hoy?

Espectacular. Desbordante. Más que admiración, devoción.

Día a día, insisto, trato con cientos de personas. Jamás he pensado en tratar a alguien mal, no entra ni en mi lógica ni en mi corazón. Pero esta pregunta es de otra pasta. Es algo así como preguntarse, con la sencillez, y lo destaco porque aquí está la clave, de quien hacía la pregunta, significa entrega. No la “superioridad” de la ayuda que se da a otro, sino a quién te has entregado hoy, con quién has compartido tiempo y vida, hacia quién, y no hacia qué, están dirigidos tus esfuerzos. No hay mayor signo de humanidad que aquel que humaniza, que pone su persona en juego, en aquello que hace.

Pongo un ejemplo, del mundo que conozco que es la educación. ¿Cuántas veces un profesor entra en clase, para tratar con personas, con el deseo sencillo y contundente al mismo tiempo de ayudar, de servir, de eso que llamamos amar y mejorar al otro? ¿Cuántas veces, de las muchas oportunidades diarias que tengo, me cruzo con alguien en un “no lugar”, en un lugar “no concreto y esperado”, y tengo la oportunidad de mejorar el mundo? Efectivamente, con una sonrisa, con una palabra amable, con un gesto que nos relacione, que nos saque del anonimato de no eres nadie para mí y pase al eres, al ser, al reconocimiento del otro.

La pregunta es dura. La guardaré siempre con gratitud y agradecimiento.

Imagino un mundo en el que esta forma de relación se invirtiera y fuera posible la reciprocidad, la amistad entre unos y otros, la cordialidad más sincera, la compasión más extrema, la entrega más constante.

@josefer_juan

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Discernir en movimiento

En movimiento.jpgHace apenas unos días, Rodolfo Abello, encargado de la pastoral juvenil de la Provincia jesuita de Colombia hizo una pregunta al papa Francisco: ¿Hacia qué horizonte quiere que motivemos a nuestros jóvenes de espiritualidad ignaciana?
La respuesta me llena de alegría y me confirma en muchas de las intuiciones desde las que trabajan muchas instituciones. Dijo esto:

  • “Me sale, para decirlo un poco intelectualmente: meterlos en espiritualidad de Ejercicios. ¿Qué significa eso? Ponerlos en movimiento, en acción. Hoy la pastoral juvenil de pequeños grupos y de pura reflexión no funciona más. La pastoral de jóvenes quietos no anda. Al joven lo tienes que poner en movimiento: sea o no sea practicante, hay que meterlo en movimiento.
  • Si es creyente, te resultará más fácil conducirlo. Si no es creyente, hay que dejar que la vida misma sea la que lo vaya interpelando, pero estando en movimiento y acompañado; sin imponerle cosas, pero acompañándolo… en voluntariados, en trabajos con ancianos, en trabajos de alfabetización… en todos los modos que son afines a los jóvenes.
  • Si nosotros ponemos al joven en movimiento, lo ponemos en una dinámica en la que el Señor le empieza a hablar y comienza a moverle el corazón. No seremos nosotros los que le vamos a mover el corazón con nuestras argumentaciones, a lo más lo ayudaremos, con la mente, cuando el corazón se mueve.
  • Ayer, en Medellín, conté un episodio muy significativo para mí porque que me salió del corazón. En Cracovia, durante un almuerzo con 15 jóvenes de diversas partes del mundo, junto al Arzobispo -en cada Jornada de la Juventud hay un almuerzo de estos- empezaron a hacer preguntas y se abrió un diálogo. Un muchacho, universitario, me preguntó: “Algunos de mis compañeros son ateos, ¿qué les tengo que decir para convencerlos?”. La pregunta me hizo notar el sentido de militancia eclesial que tenía este joven. La respuesta que me vino fue clara: “Lo último que tienes que hacer es decir algo, lo último. Empieza a actuar, invítalo a que te acompañe y cuando él vea lo que haces y el modo como lo haces te va a preguntar, y ahí empieza a decir algo”.
  • Lo que yo les digo es que metan a los jóvenes en movimiento, inventen cosas para que ellos se sientan protagonistas y así, después, se pregunten: “Qué pasa, qué me cambió el corazón, por qué salí contento?”. Como en los Ejercicios: cuando uno se pregunta acerca de las mociones interiores.
  • Obviamente, no les pregunten a los jóvenes qué mociones tuvieron porque no van a entender nada de su lenguaje. Pero dejen que les cuenten las cosas que han sentido, y a partir de ahí, involúcrenlos poco a poco. Ahora, para eso -como me decía el benemérito padre Furlong cuando me hicieron Provincial- hay que tener la paciencia de sentarse y escuchar al te cuestiona y hay que saberse desenvolver cuando el que viene te quiere llevar a discusiones infinitas. Los jóvenes cansan, los jóvenes cuestionan, y hay que tener esa mortificación continua de estar siempre dispuestos a escucharlos. Pero para mí el punto clave es el movimiento.”

@rpj_escolapios

Somos lo que somos

DJsSIY6W4AAYPwQ.jpgDE NUEVO SOMOS LO QUE SOMOS, PROFES

  • Porque hasta que no se llenan los pasillos, las aulas, los patios, las escaleras… hasta que no hay bulla, gritos, empujones, risas locas… hasta que no se hace ese silencio expectante y nervioso del primer día… hasta ese día no somos lo que somos. Seremos otra cosa, pero no nosotros mismos.
  • Qué profundo esto de que para ser yo, necesite tanto a los demás.
  • Sin el niño, la niña o el joven… no somos profes. Son ellos los que nos hacen: nos redondean las aristas esquinadas que se nos quedaron de tanta hamaca de playa; nos hacen jugar al “te sigo si me quieres, te ignoro si tú también lo haces”; nos retan a un nuevo equilibrio, justo cuando ya conseguimos una vez poner la botella de pie en la cornisa; nos abuchean los chistes y se nos ríen de las filosofadas más profundas y elaboradas; nos amenazan con no abrir el libro, y nos buscan cuando su vida no tiene manual de instrucciones.
  • Si, todo eso, y mucho más. Ya desde hoy, y en adelante. En mitad de agobios, de timbres, de citas, de aplicaciones, de reuniones, de no ver el momento de comerse la manzana… ellos y ellas, pequeños y no tanto, personas. Y como tales, incompletas, inmaduras, inverosímiles. Durante dos meses han sido hijos/as, colegas, primos, turistas, marmotas, gamers, modelos, transgresores…, pero cuando entro, cuando camino entre sus mesas, cuando les llega mi voz, mi presencia, mi persona, entonces sí, son alumnos y alumnas, y su ser comienza a pedir ser más persona.
  • Y les cuento que yo también estoy en ese quehacer, que no tengo otro oficio que el de ser persona, pero a lo maestro, y que sin ellos sólo he sido durante dos meses paseante, lector, tranquilo desayunador o visitador de museos y lugares. Pero ya, por fin, de nuevo soy lo que soy, profe. Creo que me creen. Y yo también, creo que creo en ellos y ellas.

Juan Carlos de la Riva / Director de RPJ

Celebrando el Año Jubilar Calasancio

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Este domingo 27 de agosto la Parroquia San José de Calasanz celebró el Año Jubilar Calasancio, conmemorando los 400 años de las Orden de las Escuelas Pías y los 250 años de la Canonización de nuestro Santo Patrono. El evento le realizó así:

  • Presentación de breve reseña de cada capilla: María Auxiliadora, Nuestra Señora de los Ángeles, San Francisco Javier, Santa Teresita y San José de Calasanz
  • Dramatizaciones de los diversas etapas del Movimiento Calasanz, representando a los coordinadores de etapas o capillas, párroco y hasta Calasanz
  • Celebración de la Santa Misa junto a toda la comunidad parroquial
  • Compartir de la Olla Solidaria junta a la comunidad, Movimiento Calasanz y demás fuerzas vivas de la parroquia
  • Nos agrupamos en pequeños grupos donde trabajamos por estaciones, enfocándose en el Movimiento Calasanz

Los protagonistas en esta celebración fueron el Santo y los destinatarios del Movimiento Calasanz. Gracias jóvenes por descubrirse y dar respuestas: educando, anunciando y transformando… Dios les bendiga

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Una vida y una vocación: ser docente

calasanz trans1-u4427.pngEn esta frase quisiera condensar lo que desde niña me ilusionó: dar clases, enseñar, compartir con otros lo que me hace feliz.

  • Ser docente y catequista animador ha sido lo concreto del objetivo general del Proyecto Pastoral de mi parroquia: desembocar en una opción de vida que en palabras de D. Bosco dice: SER BUENOS CRISTIANOS Y HONESTOS CIUDADANOS.
  • Encontré a Calasanz cuando iniciaba mi vida profesional y buscaba ser maestra integral. Dios escuchó… un amigo, un hermano, Virgilio me dijo que buscaban maestros allá en el Calasanz del barrio La Loma. Allá fui. Me encontré una realidad y una realidad me encontró a mi. Allá, donde muchos no saben donde es hay una gran riqueza: un trabajo, unas familias, unos amigos, una gran maestría donde enseñas aprendiendo y aprendes enseñando, y sobretodo unos compañeros que día a día se van haciendo hermanos.
  • Me fui y Dios volvió, desde Calasanz, hoy estoy nuevamente con él. Aquí y ahora aprendiendo a enseñar y enseñando a aprender. Arde mi corazón al ver que todavía hay tiempo para TRANSFORMAR LA SOCIEDAD. Hoy cuando parecen desvanecerse muchas expectativas todavía hay tiempo para devolver esperanza, amor por el trabajo, pero sobretodo AMOR A DIOS SOBRE TODAS LAS COSAS Y AMOR AL PRÓJIMO.
  • Todavía hay tiempo para encontrar el amor aunque no tenga el camino claro. Todavía hay tiempo aunque sean muchos los obstáculos. Todavía hay tiempo porque ser educador es una tarea necesaria, noble y muy útil como dijo Calasanz.

Feliz Día de San José de Calasanz

Dinorah López – @dinorahlpez

Educar, anunciar, transformar. Solemnidad de San José de Calasanz

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EDUCAR, ANUNCIAR, TRANSFORMAR – Solemnidad de San José de Calasanz – Fundador de las Escuelas Pías

A TODOS LOS RELIGIOSOS DE LA ORDEN
A LA FAMILIA CALASANCIA
A LAS FRATERNIDADES ESCOLAPIAS
A CUANTOS AMAN A CALASANZ
¡LA GRACIA Y LA PAZ DE DIOS, NUESTRO PADRE!

Queridos hermanos y hermanas:
Hoy, 25 de agosto de 2017, celebramos la solemnidad de San José de Calasanz, fundador de las Escuelas Pías y Padre de nuestra Familia Calasancia. Con profunda alegría, celebramos a Calasanz en el contexto del Año Jubilar que la Iglesia nos ha concedido y nos invita a vivir.
“Los niños y jóvenes necesitan que se les distribuya el pan de la piedad y de las letras, los pobres siguen llamándonos y convocándonos, la sociedad pide ser transformada de acuerdo con los valores del Evangelio, y la predicación de Jesús debe ser llevada a todos los pueblos y todas las naciones”.
Con estas palabras, el Papa Francisco nos invita a renovar nuestro compromiso con la misión escolapia y a continuar, día a día, dando lo mejor de nosotros mismos por el sueño de Calasanz.
Este, y no otro, queremos que sea nuestro mensaje de felicitación en este día de fiesta calasancia: renovemos nuestro compromiso con la misión, nuestra vocación educadora, nuestra identidad religiosa, nuestra búsqueda de fidelidad. Digamos nuevamente un SÍ confiado y comprometido con el extraordinario proyecto que Dios inspiró a Calasanz y que sigue cambiando la vida de tantos niños y jóvenes.
Desde Roma, desde la Casa de San José de Calasanz, vestida de fiesta y de acción de gracias a Dios, ¡FELIZ DÍA DE NUESTRO SANTO PADRE!
Que el Señor les bendiga y les sostenga en el camino, y les conceda vivir aquellas disposiciones que hicieron santo a Calasanz.

Roma, 25 de agosto de 2017, Año Jubilar Calasancio.
La Congregación General de las Escuelas Pías

Fuente: http://www.scolopi.org

Así estuvo el Plan Vacacional en Santa Teresita

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Nuestro plan vacacional alcanzó un registro de 166 niños beneficiados en cuanto a actividades recreativas, paseo, refrigerios y almuerzo; con una duración de 7 días y la participación de 20 voluntarios -entre ellos 12 animadores, 3 en logísticas y 5 en la cocina- quienes se encargaron de recrear y atender a niños en edades de 4 a 13 años, dentro de las instalaciones del colegio Santa Teresita de Fe y Alegría. El éxito en la elaboración de la Olla Solidaria (u Olla Comunitaria), tizana y vasos de chicha enriquecida. Fue logrado gracias a la integración y generosa colaboración del Consejo Comunal del Impacto (Sector la Antena) –quienes le dieron el visto bueno a nuestras actividades-, así como también de los propios representantes de los niños y del importante apoyo que recibimos por parte de los escolapios (Alberto Sola y Freddy Araujo) en representación de nuestra Parroquia San José de Calasanz.

El desarrollo de estas actividades fueron dirigidas principalmente a los barrios Democracia I e Impacto, a propósito de atender y llevar una sonrisa a esos niños más necesitados, y que constantemente bajo el encierro de sus propios hogares y calles en esta temporada padecen en carne propia los problemas de nuestro país (malnutrición, delincuencia, abandono…) –muy especialmente en este sector de la Democracia con el mayor numero de niños necesitados-; todo ello, a través del esparcimiento y el suministro de alimento para los niños. En definitiva, bajo acciones como el pintar las caritas a los niños, hacer dinámicas para alegrarles su día y mostrarle lo importante que es compartir, es como nuestra Iglesia se hace participe en llevar la palabra de Dios a la población más vulnerable en medio de tanta necesidad.