UN MAESTRO PARA LOS MAESTROS: SAN JOSÉ DE CALASANZ

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Dos veces en el año, el mundo de la Educación se ilumina con rayos de un astro que brilla cual diamante con espléndidas caras: son mensajes del Maestro y Santo José de Calasanz (1557-1648). Sus fechas de aparición en la rica bóveda de nuestras fiestas anuales, son el 25 de agosto por el aniversario de su muerte y el 27 de noviembre como celebración de su Patrocinio o amparo sobre las Escuelas Populares del Mundo. La figura de Calasanz tiene su propio marco en la Historia de la Educación, valorado y admirado de forma creciente por investigadores, resaltado con especial simpatía por la UNESCO.

En los albores del III Milenio, Calasanz tiene voz: una voz fresca, profética, social, poderosa, liberadora de esclavitudes; su carisma se ha proyectado en los cinco Continentes a través de la Orden Docente -sus Escuelas Pías- que él fundó; su presencia es buscada y aplaudida en los países orientales que se globalizan, sus Obras tienen como único y gran objetivo multiplicar vida abundante como el Maestro Jesús de Nazareth.

En América ha ido calando su filosofía educacional durante más de 200 años, pues desde 1812 sus Hijos fueron llegando a Cuba, México, Uruguay, Argentina, Chile, Panamá trazando iniciales itinerarios creativos, trayendo o fundando escuelas, academias, liceos, Obras extraescolares desde una propuesta sólida de formación integral; presencias que hoy se extienden por las tres Américas -Sur, Centro y Norte-, arraigadas e inculturadas; y con una expansión planificada, basada en vocaciones nativas y laicado comprometido.

Venezuela, a partir del lunes tres de septiembre de 1951, fecha en que llegan los PP. Escolapios a Carora asumiendo una labor educativa, social y polifacética tanto en el campo de la escuela como de la evangelización en zonas urbanas y campos, el nombre de este Pedagogo y Santo ha resonado en ámbitos de nuestras aulas, centros culturales, foros, iglesias, hogares, ciudades y caseríos, Medios de Comunicación; Obras extendidas a los Barrios marginales de Catia en el Oeste de Caracas, en Valencia Norte con su calificada labor en esa ciudad industrial y moderna, así como en Las Lomas del Sur de la misma urbe con un amplio y plural abanico de labores educativas y sociales en Sectores deprimidos y castigados por plagas de pobreza y violencia; en Barquisimeto con inserción en El Trompillo, zona marcada por inmigración creciente y acelerada, extrema pobreza, delincuencia; en la industrial y petrolera Maracaibo con ágil dinámica de una triple vertiente en escuela popular, presencia universitaria, pastoral parroquial desde perfiles educativos y pastorales propios.

El centenario mensaje de Calasanz “Piedad y Letras” palpita hoy, vivo y vigente como el día de su estreno en la marginal Escuelita romana instalada en la sacristía de la Parroquia de Santa Dorotea en el otoño de 1597, con esta filosofía: “Si desde los más tiernos años los niños son bien educados en la Piedad y en las Letras, se ha de esperar un feliz resultado para toda su vida”. Una Escuela que abarca lo que el alumno es: cuerpo y alma, valores y cultura, mente y corazón, tierra y Cielo. Es el rumbo de Escuela que Simón Bolívar soñaba para nuestros Pueblos de América siglos más tarde con su consigna “Moral y Luces”.

Conocedor de la Historia, Calasanz sabía que la Humanidad ha recorrido tres caminos para cambiar un país: revoluciones, guerras, educación; conocía cómo la pedagogía de Cristo, Maestro por excelencia, transita esta última senda: Él nos trae un Reino de amor, una sociedad que tiene como base la justicia y como meta la paz. La Educación de José de Calasanz asume con fuerza desde su origen fundante esa misma pedagogía: la suya es una revolución gestada en los escenarios marginados del culto mundo renacentista de Roma con sus cinturones periféricos pobres, que se da desde las aulas abiertas a todos, que suscita los valores, que promociona la persona; una escuela inclusiva, que se abre a razas y credos, con clases sociales niveladas. Así lo reconocen en nuestros tiempos (1997) estudios de la UNESCO que alistan a José de Calasanz como el Pedagogo de un precoz ecumenismo educativo y lo ubican entre sus CIEN pensadores más geniales de toda la Historia, el único Santo citado en su elenco, junto a eminentes filósofos, psicólogos, escritores, gobernantes, políticos, hombres de religión, en fila con el mítico chino Confucio, con Aristóteles el clásico de todos los tiempos, Sigmund Freud que identifica el inconsciente o Jean Piaget el teórico del constructivismo.

Calasanz aparece cual tenaz visionario de la validez de una educación de alta calidad a la hora de cambiar la Sociedad; para afrontar este objetivo acude como primera instancia y sin éxito a autoridades civiles e instancias educativas y religiosas de su tiempo; a esta causa entrega sus bienes patrimoniales, sus talentos y altos estudios universitarios (doctorado y especialidades); dona a los niños su larga vida de 92 años vivida sin tregua alguna; se vincula con los más destacados talentos del saber en su época: en matemáticas y ciencias exactas, Galileo Galilei (+1642); en filosofía, Tomás Campanella (+1639); en gramática y lenguaje Gaspar Schioppio (+1649); en arte y destrezas, Ventura Sarafellini (+1664); por no abandonar las escuelas rehúye altas dignidades u opciones como Obispo o Cardenal.

Entre las novedades que aporta Calasanz a la Educación de HOY destacamos:

  • centralidad en el alumno para que se desarrolle, para que aflore la persona original e irrepetible que todo ser humano lleva dentro, una convicción que en el s. XX avala el psicoanalista sociólogo alemán Erich Fromm (+1980) reformulándola así: “sólo puede crearse una nueva sociedad si ocurre un cambio profundo en el corazón humano”;
  • propuesta de una educación integral, inclusiva (su Escuela estuvo abierta a católicos, protestantes, judíos), con valores humanos y trascendentes, inspirada en Cristo el Maestro;
  • búsqueda de los fines, hacia dónde ha de ir la Educación, pues como sostiene el genial Premio Nobel Albert Einstein (+1955) los maestros actuales saben los contenidos y los métodos, pero ignoran las últimas metas, no saben hacia dónde van;
  • aprender en un Mundo globalizado, a ser los ciudadanos de esta “pequeña aldea” de que habla Marshall MacLuhan (1986) sintiéndose hermanos en una Casa grande sin fronteras, dotados de una visión amplia, universal, como lo quiso Calasanz en los panoramas abiertos del Renacimiento en que él vivió inmerso.

En ágil carrera ascendente, José de Calasanz brilla como meteorito que ilumina escenarios educativos y culturales de la Historia: este veterano maestro es declarado Santo a escasos decenios de su muerte (Clemente XIII, 1767); a él se atribuye la creación de la Escuela Popular Gratuita Católica, como muestra el investigador Von Pastor en su voluminosa “Historia de los Papas” (1928); es proclamado Patrono de las Escuelas Populares del Mundo, (Pío XII, 1948); la UNESCO, en los umbrales del s. XXI, lo incluye entre los maestros visionarios y creativos que ha tenido la Humanidad a través de toda su Historia.

Que la intensa vida y apasionada trayectoria del Maestro Santo José de Calasanz sirvan de mensaje luminoso y estrella polar para los maestros del tercer milenio, aprendiendo a vivir su propia misión desde el sabio e inteligente lema calasancio en la doble dimensión trascendente y humana que él encierra: educar “Para gloria de Dios y utilidad del prójimo”.

José Fidel Unanua Pagola, Sch.P

Colegio Cristo Rey, Carora

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